| Clementine's profileDIARIO DE UN NÁUFRAGOPhotosBlogLists | Help |
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August 24 primavera, verano, otoño, invierno y primaveraPor primera vez en mi vida soy consciente de que voy a envejecer. Ya pasó ese tiempo en el que creíamos ser inmortales. Ya pasó ese tiempo en el que todo estaba por decidir.
Muy pronto cumpliré veinticuatro años, los mismos que tenía Syl el día que la conocí el primer día de clase en una facultad a la que ya no voy a volver. Recuerdo cómo iba vestida, cómo miraba a la gente. Era mucho más tímida de lo que pudiera parecer, me di cuenta entonces.
Yo entonces tenía diecisiete, y creía que cuando algo se deseaba con el corazón, era imposible que saliera mal.
Escribía cuadernos enteros, copiaba poemas. Mandaba largas cartas al final del mundo. Tantos sentimientos nuevos... era tan joven que nada me satisfacía...ni esos momentos que brillaban como monedas de oro y que atesoraba en un baúl que naufragó conmigo en aquella isla de asfalto. Ciudades que fueron el desagüe por donde los sueños rotos se mezclaban con el agua sucia.
El amor y sus promesas ardieron en una pira funeraria, cruzaron la laguna Estigia y no volvieron más...¿o era el estanque del Retiro?
He pasado días intentando olvidar que ahora hay otra que coge la línea roja...que suspira al salir por Ventas o Manuel Becerra. Pero esa ya no soy yo, sino un sucedáneo de lo que fuera que fuese el amor, que no es más que una mentira, una gran mentira que ya para mí arde para siempre en el Retiro, o en el Castro, o quizá en el Monte do Gozo, con barro en los zapatos, escuchando a The Coors...han pasado tantos años y tanta amargura desde aquel verano...
Atrás quedaron las mañanas de invierno en Vigo, cuando el reloj se paraba y no era consciente del tiempo, hundida en sus cabellos. El tesoro de la inocencia. La maldición del fracaso aún no se cernía sobre nosotros. Diecinueve, y tocaban sus dedos en mi cuerpo, dedos como teclas de celesta.
Atrás quedó la libertad, que no era un vestido blanco en el acantilado de Estaca de Bares, ni la navaja de nácar del abuelo inglés, ni ese anillo que casi se pierde cuando ya todo estaba perdido. No. La libertad era en realidad una prisión donde me consumía entre gramos de locura y alcohol, soñando con volver a casa para seguir borracha, y un vis á vis con el señor de los portales, ése que me empotraba frente al ascensor y yo sólo oía los espasmos del reloj que ya nunca jamás fueron latidos.
Atrás quedó Flaco, con su sombrero de copa, su tic en el ojo derecho y un cuervo negro en el hombro que repetía sin cesar "Nevermore" como en el cuento de Allan Poe que dimos en tercero. Atrás quedaron sus besos tan sólo rozándome los labios para devorarme el alma después. Y las tardes en casa de Inma, que con sus albornoces de colores siempre me contaba una historia extraordinaria que nunca llegó a hacerse realidad. Concheiro y sus poemas de Salinas, de Claudio Rodríguez, de Altolaguirre, sus hermosas cartas de amor que comprendí cuando ya era muy tarde. Todos los que le siguieron a él. Ese libro de Machado. Ese otro inventado. Ese final tan triste. Esa tarde en Samil cuando el príncipe de los gitanos me vino a buscar en un coche de segunda mano. Sólo recuerdo que dejé de llorar.
Atrás quedó también la primavera de mi vida, mi primer día en Nottingham con Violeta y Lucía, nunca olvidaré su sonrisa...las ardillas y la hora del té, la sensación de volver a respirar, la paz en los ojos de Alberto, el cine Broadway con Pablo Andrés, los besos de César, el Eleven y Josh cantando "Save tonight" sólo para mí, la buhardilla de Carmen y sus ositos de goma, cómo me dejaba estrujar y besar por ella, y cómo pasaba cada noche por delante de nosotras el mejor año de nuestras vidas...
Los errores, El ruido, la furia. Descubrir un disco que iba a cambiar mi vida. Amar por primera vez. Mentir por primera vez. Escaparse. Inventarse una isla. Un refugio. Esperar un tren. Creer en las personas. Dejar de creer. Perderlo todo. Recuperar una parte. Empezar a escribir un blog. Querer acabar un blog y no poder.
Hoy sé que en mi vida ya ha comenzado el verano. Hace un calor tan sofocante que ni siquiera me deja pensar con claridad. Todo es incertidumbre. Me veo de pronto en una cena de parejas que hablan de trabajo, dinero e hipotecas. Me pregunto qué demonios hago yo allí. Acabo de encapricharme de pequeño rock and roll. Sé que también me fallará. Así es. Me río...¿qué coño esperaba?
A mi amigo del alma Charlie empieza a escasearle el pelo. A Viri le ha dado tiempo de enamorarse y desenamorarse, y absorta en su conversación he perdido un paraguas. Todavía encuentro gente fascinante. Espero mail de Alberto, lo espero con ansias cada día. Vane y Momi hablan de embarazarse en un futuro próximo. Al se dedica a desperdiciar su talento y aún no tiene 26. Elisa alias baby sis no puede creer que siga siendo tan negativa. Menos mal que Syl ha vuelto a escribir.
Mi hermano va a cumplir diecisiete. Definitivamente, atrás quedó la primavera.
"Stringimi madre ho molto peccato
ma la vita è un suicidio l'amore è un rogo e voglio un pensiero superficiale che renda la pelle splendida Senza un finale che faccia male con cuori sporchi e le mani lavate A salvarmi, vieni a salvarmi, salvami, bacia il colpevole se dice la verità Ma sì..." (Afterhours, voglio una pelle splendida) August 09 Everybody´s gotta learn sometimeA la hora en la que todos duermen, mis ojos se abren de par en par, a la vez que comienza la algarabía de golondrinas que cualquiera que no viviese en este pedazo de tierra quizá no soportaría. Estaba pensando en lo último que les dije a los niños anoche: que lo más importante que tenemos, es la memoria, porque con ella hemos ido construyendo lo que somos. Y los niños ya no son niños, y temo que un ordenador o una videoconsola les absorba el tiempo necesario para soñar que sacan los objetos de una casa vieja- casa que ya sólo existe en su memoria- uno a uno de unos nichos en medio del campo.
El más pequeño ya es un hombrecito: suficientemente mayor como para reconocer que su padre arruinó su familia, le despojó de la casa donde vivían, y le lanzó en los brazos de otra familia que en el fondo no le toca nada. Sólo tiene doce años pero una fortaleza que a veces pienso que sólo los niños pueden tener. “Ven aquí, muñeco”- y se deja querer y abrazar y besar como si en efecto, no tuviera vida- ¡ojalá conserve su memoria intacta y toda su vida tenga muy claro quién le quiso de verdad!
Los niños ya no son niños, pero hoy en día permanecen bajo la indulgencia de la sobreprotección durante muchos más años. Yo, en cambio, por primera vez tengo conciencia de que voy a envejecer irremediablemente, y me hallo de pronto inmersa en la parafernalia de la muerte, en los pésames y los velatorios, en este pequeño cementerio lleno ya de gente y que mi abuela, de joven, conoció totalmente vacío.
Pero debo sobreponerme a este verano tedioso, porque me espera una nueva aventura. Sólo tengo que salvar un último obstáculo y el futuro será mío. Es lo que siempre he querido, ¿no? Hacer y deshacer maletas. Ya no podría vivir de otra manera. Quedarme donde estoy ya no tendría sentido. Además, lo he conseguido por mí misma, por mi esfuerzo...una vez más, nadie me ha regalado nada. Debería sentirme orgullosa. Un último obstáculo, y , si todo sale bien, pondré rumbo hacia el mar.
A veces pienso que la memoria me traiciona. A menudo me empeño en que ciertas cosas, sería mejor no recordarlas. Pero, ¿qué digo? Si algo he aprendido es que la vida hay que asumirla entera con sus momentos buenos y sus momentos terribles. También me encuentro a mí misma muchas veces pensando que ojalá no hubiera conocido nunca a esa persona con la que, a pesar de haberla querido más que a mi propia vida, ni siquiera tuvimos un digno final. Pero, ¿es acaso mi culpa? Rotundamente no. Hice todo lo posible por acabar bien y sólo conseguí desprecio e indiferencia por su parte. Lo que siempre había tenido, vamos. Nada nuevo. Así que como todo el mundo tiene que aprender alguna vez, yo me di cuenta de que no había nada que hacer, de que todo había sido en vano. Y pasé página.
Ahora miro a mi alrededor y por primera vez en mucho tiempo me gusta lo que hay en mi vida. Y no puedo negar que los malos momentos me han hecho madurar: si mañana me pasara algo moriría sabiendo lo que es el amor y lo que es el dolor. Lo que es la amistad y lo que es el desengaño. Y hay gente que muere sin saberlo. O que lo busca toda su vida sin encontrarlo y siempre está vacía.
El amor no le ocurre a todo el mundo: ni siquiera sé si yo volveré a sentirlo alguna vez. Pero ahora ya no es mi prioridad mientras no consiga estar bien conmigo misma. Y creo que poco a poco lo voy consiguiendo. Fracasé en una relación que hasta el momento ha sido la más importante de mi vida, pero gané con ello a una serie de personas que no cambiaría por nada, y que ellas por sí mismas valen más que todo el dolor, la pena y la rabia del amor perdido.
Cuando leo los correos de Viri y noto su cariño, su apoyo, su ánimo, cuánto confía en mí para que logre mis sueños...cuando veo su sonrisa...cuando escucho la voz de Charlie, siempre al otro lado...el amor incondicional de Saray...las risas con Violeta y Luchy, con Carmen...y aunque sólo fuera por los momentos que he pasado con Salvatore y Alberto, ese ser extraordinario que llenó mi vida de alegría y me hizo recuperar la fe en mí misma y en los demás, por el que he sentido algo que si no es amor, es algo que se le parece mucho...
Todo, todo ha valido la pena. Porque todo el mundo tiene que aprender alguna vez. Y sin duda, éste era mi momento.
Porque hoy es el primer día del resto de mi vida. Porque somos el tiempo que nos queda. Sola, con la memoria, seguiré caminando, y trataré de vivir como hasta ahora, comiéndome la vida a bocados.
“Me fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente” (El club de los poetas muertos) |
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